jueves, 9 de junio de 2011

Estado de la documentación municipal pacense desde 1996 a 2011




Resumen del trabajo presentado a las I Jornadas de Archivos Municipales de La Rinconada 09-06-2011.

Este trabajo pretende presentar mi experiencia sobre los archivos municipales de la Baja Extremadura aludiendo a la publicación de los mismos en una obra conjunta que relaciona los trabajos de inventariación trabajados a partir de 1996, a fines de 1997 cierro el trabajo de campo (organización/inventariación) y a partir de aquí lo que procede es perfeccionar y dar forma a los apuntes hasta que el trabajo ve la luz en 2003 publicado por la Diputacion de Badajoz.


Los archivos municipales guardan la Historia de los pueblos, es el archivo de familia que guarda información sobre los habitantes de una localidad, en la que casi todos tienen lazos de parentesco espiritual o de sangre.


En 1996 la Junta de Extremadura puso en marcha un proyecto para saber en qué condiciones y qué contenían los municipios en cuanto a documentación se refería.

El proyecto se llevó a cabo con personal contratado tras concurso de méritos y se dividió el territorio.

Al frente de cada una de las extensas zonas había un archivero que debía dominar la tipología documental municipal en toda su extensión, así como debía saber enfrentarse a la problemática que afecta a los archivos municipales.

Debía saber ver y valorar el estado de la documentación, el lugar en el que se encontraba e informar a la Junta, remitiendo informe lo más detallado posible.


Había que tener en cuenta la carencia de medios total para hacer cualquier otra actividad que no fuese ver, contar, medir y reflejar sobre el papel tipos documentales, estado de conservación y lo que fuese posible, siempre al albur de la disponibilidad que ofreciese cada uno de los ayuntamientos a los que el archivero se acercaba -tan solo- con una carta de presentación de la dirección del proyecto.



Pero una vez allí, in situ, en los ayuntamientos, entendí que se podía hacer mucho más por la documentación; a la que en muchos casos, había literalmente que salvar.

Ante la imposibilidad de moverme sola para poder trabajar con masas ingentes de documentación, ingobernables en la mayoría de los casos, decidí implicar a los ayuntamientos.


Los ayuntamientos me facilitarían personal de apoyo que moviera documentación y yo les dejaba el archivo lo mejor que se pudiese, en el menor tiempo que se pudiese, dado que cada uno de nosotros tenía una diversidad amplia de archivos sobre los que informar.

La única manera de informar honestamente de lo que en cada lugar había era ver realmente cuál era el contenido de cada uno de los fondos documentales por los que pasábamos, así que de nuevo me pareció una idea acertada proceder de esta forma.

Además de la ausencia de medios, el archivero se encontraba muy limitado porque la Archivística es una cosa para el profesional, pero otra muy distinta para los profanos en la materia.

La zona trabajada fue el Sur de Badajoz:

.-Ahillones

.-Berlanga

.-Bodonal de la Sierra

.-Cabeza la Vaca (vulgarismo de Cabeza de Vaca, su fundador)

.-Calera de León

.-Campillo de Llerena

.-Casas de Reina

.-Fuente del Arco

.-Granja de Torrehermosa

.-Higuera de Llerena

.-Llera

.-Llerena

.-Maguilla

.-Malcocinado

.-Monesterio (arcaísmo de monasterio, en alusición al de Tentudía)

.-Puebla del Maestre

.-Trasierra

.-Valencia de las Torres

.-Valverde de Llerena y

.-Villagarcía de la Torre.

Los trabajos fueron presentados en los XXVIII Coloquios Históricos de Extremadura, encuentros que patrocina anualmente la Fundación Javier de Salas y la Fundación Pizarro, en Trujillo, en 1999.

Había que luchar contra la inercia que hacía que los funcionarios localizasen la documentación por el lugar en la que acostumbraban verla, o no verla, que también podía pasar y una vez que esto pasaba, la documentación se perdía irremediablemente porque no existía ningún control sobre la misma.

Estos trabajos vieron la luz en una publicación a expensas de la Exc. Diputación de Badajoz, allá por Marzo de 2003. “Fuentes para el estudio de la Baja Extremadura”.

De las notas que recogí para elaborar el Censo-Guía y articuladas para que fuesen de uso práctico en los distintos ayuntamientos; se pasó a elaborar inventarios, lo más completo que fue posible, dado la carencia de medios y la sujeción a lo que los alcaldes o secretarios dictasen al respecto; intentando dejar el camino abierto a quien pudiera mejorar el trabajo cuando la Administración facilitase medios para ello; u otro profesional altruista pudiese hacer su aportación.

El estudio de los archivos municipales constituye una tarea muy importante.

La verdadera dimensión de la Historia está en los relatos de hechos y vivencias de la vida cotidiana más que en los momentos álgidos que la literatura recoge como hitos históricos.

Pero el uso de los archivos municipales resulta problemático.

Se requiere formación adecuada para enfrentarse o adentrarse en ellos, para trabajarlos, para organizarlos, para investigarlos, para interpretarlos.

En muchas ocasiones, carecen de personal adecuado. En la mayoría de los casos no existe archivero y tampoco parece que haya mucha prisa por crear plazas para resolver esta cuestión.

Solo en Azuaga y Llerena contaban con archiveros y en la última compartía tareas entre biblioteca y archivo.

Los archivos tradicionalmente han sido siempre lo último y al parecer lo siguen siendo:

trasteros y recursos de la Historia y la Administración incomparables que no reciben nunca su verdadero reconocimiento.

Antes que crear una plaza, en ocasiones se resuelve la cuestión destruyendo lo que “estorba” o, en el mejor de los casos, decidiendo o accediendo a trasladar los fondos documentales al Archivo de la Diputación Provincial, como es el caso de alguno de los archivos interesados en este trabajo; en estos casos la Diputación aprovechó el trabajo ya realizado y estableció Cuadro de Clasificación consultable por web oficial.